Archive for Diciembre, 2007

17 Diciembre
2007
escrito por Jesus Salas

Ha pasado mucho tiempo desde la Rider Cup de 1997. Allí fue, donde mi hermano tenía el carnet de voluntario, pero como era voluntario pues no fue. En esa época fue donde nos aficionamos al golf, hace ya 10 años. No pocos han sido los pinitos que hemos hecho (que no echado, que también) por los campos de golf malagueños. Y en 2007, acabándolo ya, ha sido capricho del destino que sea el reencuentro con este mundo. Hemos dado nuestra primera clase. Y aunque el profesor parecía que hacía poco, creo que lo suficiente como para pegar grandes golpes y corregir los errores más típicos. Así que nos fue bien, y hemos cogido posturas y gestos técnicos que son de gran utilidad. Aprendimos a pegarle con los hierros, ahora queremos aprender también con las “maderas”. Tenemos clase el día 28 de nuevo (el de los santos inocentes, esperemos que no sea broma) para seguir mejorando nuestro swing. Así pues os comento que una vez puesta la bola en el tee, hacer el grip correcto, apuntar a green y hacer el swing, la bola salía perfectamente recta hacia la bandera. (Aprender inglés para leer el artículo jeje). Os emplazo pues al día 28, quizás sea una clase más y luego nos soltemos solos, pero a ver como nos va, espero que bien. Decir que el domingo estuvimos agujeteados enteros, y que apenas teníamos movilidad, menos que un clip. Mi intención es ir esta semana al menos un día, espero que sí. Un saludo y os invito a todos a practicar golf, no sabéis lo que engancha. Un saludo.

10 Diciembre
2007
escrito por Jesus Salas

golf.JPG

Ver para creer. Mis pretensiones deportivas no acaban en el patinaje, ahora junto con mi hermano voy a recibir clases de golf. Puede sonar un poco… extraño, pero hace mucho tiempo que queremos aprender este deporte que tiene tanto gancho y después de echarme yo unos palitos el pasado miércoles (leer al completo abajo) hemos dado el paso, y éste sábado próximo será el gran día.Ya que viene al caso os cuento la experiencia golfista de estas últimas semanas. Todo empezó el viernes 30 de Noviembre, hace un par de semanas, cuando por la mañana recibo una llamada de un compañera de trabajo diciéndome que vamos a ir a comer a un campo de golf pera luego echar unos tiritos. Mi alegría fue máxima en ese momento, pues el resto de la mañana lo viví con ansias de que dieran las 2. Dieron las dos, y fuimos a un bar, a un bar que estaba a tomar por c*** del campo de golf, y me preguntaba si nos daría tiempo a ir, pero no quería negar lo evidente, tenía muchas ganas pero nadie iba a quitármelas, nadie… salvo los camareros y sobre todo el cocinero del bar. Pedimos menú, pero oh! casualidad en la mesa donde estábamos no podían servir menú, así que me decanté por algo light, un plato de los montes (en la foto se veía chico). A las hora y cuarto, (sin ningún tipo de esperanza de ir a jugar ya al golf) el camarero me trajo un plato que pensaba que era para compartir, pero no, era para mi solito. Aquello traía una pelota de lomo, que no probé pero seguro que botaba, tenía un calibre de una de balonmano de reglamento, y por un momento me puse de perfil al plato y ví que era más ancha que yo (que ya es dificil) y pensé que no me iba a entrar, de hecho se me quitó el hambre solo con mirarla. Pero al final entró, casi dando arcadas pero entro, junto a su chorizo, pimiento, patatas y huevos, que también ocupan su espacio. Para postre elegí también algo que no me llenara mucho, una PORCIÓN de tarta de chocolate pero se ve que el camarero estaba que se regalaba porque me trajo la tarta al completo, tarta que por supuesto no me pude zampar. Así pues cuando acabó la comida, no solo no fuimos a jugar al golf sino que a más de uno nos podrían haber encamado directamente, (una se tuvo que ir a su casa sacando la bandera blanca). Todo esto viene a que me quedé con muchas ganas ese día, y el miércoles por fin pude saciar mi sed de golf. Volví a recibir la llamada, pero esta vez a las 2 y me confirmaba que ahora sí que íbamos a jugar. Así pues nos dirigimos a comer al campo de golf. Al entrar en el restaurante pensé que no iba a poder jugar al golf, porque iba a empeñar mi casa para poder pagar la comida. Así que me decanté por un menú de 16 euritos que contenía mucha comida….De primero nos pusieron un chupito de zumo de tomate, eso me dejó casi lleno… ufff. Pero aún así pedí una dorada sobre cama de spaguetis con bacon. Pues bien, la dorada era más chica que la palma de la mano que teneis en el ratón, la cama de spaguetis eran 4 patatas fritas de las finas, (por supuesto congeladas) y para más INRI el bacon era de taruguitos de la marca hacendado del metadona. Así pues me quedé como si me hubiera comido un canapé. Pero en el postré deposité todas mis esperanzas, sopa de chocolate con fresas… aquello sonaba tan bien… Me lo trajeron, para empezar estaba caliente, odio el chocolate caliente… y para continuar las fresas estaban pochas… pero no acaba ahí la cosa, llevaba una especie de bolitas de pimienta con la que me dio más de una arcada… a la de 2 cucharadas y casi potar, dejé de comer. Durante la comida cabe destacar que le comentaba de broma a Arturo que una vez jugando en el Parador de golf, pegando bolas se me escapó el palo y tuve que parar a todo el mundo para ir a recogerlo. Una vez en el campo, en el tee de prácticas nos pusimos a pegar bolas como el que no quiere la cosa. Algunos le pegaban muy bien, otros de pena, y yo bastante mal también. Se dieron 2 situacinoes dantescas durante los tiros. La primera que va contra todos los derechos fundamentales de los animales fue, que a un gato se le ocurrio pasar por en medio del campo, a unos 50 metros, y la reacción de todo el mundo, reiros pero es verdad, fue ir a saco a por el gato, la gente señalaba y tiraba bolas a una velocidad… (si los del campo lo supieran pondrían gatos a todas horas para que la gente gastara más bolas). Al final el gato se fue ileso contra todo pronóstico. La segunda situación dantesca fue realmente lamentable. Restaban 3 bolas para irnos de vuelta al trabajo. Enrique tiró la suya, y le dio bastante mal, Arturo dio un buen golpe y la tercera bola, estaba paradita, sobre el tee, muy brillantita, para mi. No ponía mi nombre en la bola pero era lo que faltaba, me decidí, cogí el palo, me acerqué, me posicioné, practiqué dos o tres veces antes de darle la leche a la bola, subí el brazo y… zas! Ostias!! Fite el palo!!! Esa fue mi primera reacción, el palo volaba descontrolado hacia el 50, y la bola apenas se movió del sitio. Pasados unos segundos el palo cayó a unos 40 metros. Tuve que parar a todo el mundo de lanzar bolas e ir a por el palo, (menos mal que no pensaron como con el gato), y traérmelo. Se lo di a Arturo (dueño de los palos) y me fui al trabajo partiéndome el cerete. Ante tan lamentable actuación decidí tomar clases para ver si mejoro, o mejor dicho aprendo. Ya os iré comentando como van mis clases.

10 Diciembre
2007
escrito por Jesus Salas

Así fue, 3 días después de adquirir todo el equipo de patinaje patinamos. Muchos son los que esperaban ansiosos noticias nuestras, pues auguré en su día que si no escribía pronto es que algo nos había pasado. Pero nada más allá de la realidad, hoy puedo decir orgulloso que nuestras primeras clases comenzaron con buen patín, y durante casi 2 horas nos mantuvimos en pie (Nieves tuvo algun que otro percance) y fuimos progresando más que adecuadamente. Aún tenemos que soltarnos y hacernos profesionales de la matería, pero tenemos buenas impresiones de nuestro primer día patinero. Decir que lo hemos considerado deporte de alto riesgo pues anduvimos por un carril bici de teatinos, que para separarlo de la acera tenía unas bolas de acero de un calibre tremebundo, vaya que pienso que nos vinieron bien, pues o te mantenías en pie o si te caías… podías quedarte nuevo. Sin más, os digo que esta semana volveremos a patinar y a llegar muy lejos (unos 100 metros para cada lado de la calle que no es perdigón de pavo).